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 Tiempo No Para

La lucha de lxs trabajadorxs del diario Tiempo Argentino hoy ya es un ejemplo en la historia de lxs trabajadorxs de prensa y del movimiento obrero en general.
El verano del 2015 – 2016 fue el inicio de una lucha sin precedentes.

Bajo el ala de (Sergio) Szpolski y (Matías) Garfunkel lxs trabajadorxs de TA vivieron el vaciamiento del diario. Ante esto decidieron permanecer en la redacción como medida para exigir el pago de los sueldos adeudados. Comer, dormir, hacer turnos en cuidado de su espacio y sus herramientas de trabajo, fueron costumbre para lxs trabajadorxs de la recordada sede de Amenábar 23: un hogar para muchxs.

Entre la permanencia, las movilizaciones y los festivales, el diario fue vendido a Mariano Martínez Rojas, un intento de mecenas que decía provenir de la producción en el espectáculo.

En ese comienzo, lxs trabajadorxs vieron una esperanza o así la creyeron. Pero la situación no cambió, sino que se agudizó, semana tras semana, mes a mes.

El diario dejó de salir. No obtenían respuesta acerca de la impresión de su medio por parte de la nueva patronal. Tampoco el otorgamiento de repro u otro beneficio social del Ministerio de Trabajo.

Luego del verano de 2016, a días de empezar el otoño, después de hacer una prueba para el 40° aniversario del golpe cívico- eclesiástico- militar, decidieron producir, realizar y distribuir el diario a la calle de forma independiente.

Esto llevó a la conformación de la cooperativa Por Más Tiempo, pensando otra forma continuidad de periodismo o, tal vez, el emergente de una nueva forma.

Con el diario en papel saliendo los domingos, la cooperativa formada y la creación de la web Tiempoar empezando a funcionar, recibieron otra intimidación.

La noche de la tormenta, la patota del cuatro de julio junto a Martínez Rojas ingresaron a la redacción, rompiendo las instalaciones y golpeando a lxs compañerxs que permanecían a su resguardo. Esto tampoco paro a lxs trabajadorxs, quienes lograron entrar, expulsar a los agresores por medio de la mediación policial.

Luego de un gran repudio de organizaciones, organismos, mediático y social ante lo sucedido, se enfrentaron a un nuevo problema: la tentativa de desalojo del inmueble donde funciona la redacción.

Después de asesorarse en el aspecto legal y declaraciones judiciales, se mudaron a nuevo lugar, la redacción donde el diario Tiempo Argentino, “dueños de nuestras palabras”, funciona de forma cooperativa.

Por su movimiento constante, esta historia no está cerrada. Todavía queda mucho por andar porque el Tiempo No Para.

Fotos realizadas durante el 2016.